
La profecía de Gaia: tráiler conceptual de la adaptación cinematográfica
24 de septiembre de 2026
Acompaña a Kiso Maravillas en el relato que explica sus orígenes y el de su planeta
Hace unos días compartí el primer tráiler conceptual de La profecía de Gaia, la primera entrega de la serie de novelas Las fabulosas aventuras de Kiso Maravillas y el origen del universo que actualmente estoy desarrollando también como proyecto de largometraje de animación.
Si quieres conocer primero la historia, el universo de Terra y Aqua y el paso de la novela al audiovisual, puedes leer aquí:
La profecía de Gaia: de la novela al cine de animación
Y si todavía no has visto el tráiler:
Ver el tráiler conceptual de La profecía de Gaia
Pero este post va de otra cosa.
Va de cómo lo hice y, sobre todo, de lo que he aprendido durante el proceso.
Lo primero
Siempre comprendí que Las fabulosas aventuras de Kiso Maravillas era una saga de animación.
Cuando publiqué el primer libro, busqué el modo de ilustrar la novela, porque era evidente que las ilustraciones eran una parte fundamental de su vida.
Encontré una chica joven con muchas y buenas ideas, ideas que no eran exactamente mi visión, pero hacía el esfuerzo por adaptar mi mirada.
Sólo esbozábamos el proyecto y ya se generaron todo tipo de conflictos sobre la propiedad intelectual de mis personajes, con los que yo no estaba cómoda, así que abandoné la idea de acompañar el texto con imágenes porque si YO NO SÉ DIBUJAR…
Lo que estaba muy claro es que no podía entrar en un contencioso con un ilustrador incluso antes de haberse producido ningún personaje.
Hablé con algún productor que, enseguida, desechó el proyecto porque «este tipo de producciones sólo se hacen en Estados Unidos, aquí no hay dinero para esto».
Así me quedé 10 años, escribiendo otras cosas…
Pero en cuanto los modelos de creación de imágenes irrumpieron en nuestras vidas, la oportunidad de materializar el Universo de Kiso Maravillas con el control y el reconocimiento que yo necesitaba, por fin, se presentaba ante mí.
Me apunté al curso online de 100h «Inteligencia artificial (IA) en el audiovisual», de RTVE Instituto – Proyecto Haz
Y me lancé a hacer mi tráiler.
Toda una vida siendo «mujer orquesta»
Los realizadores de bajo presupuesto, los que hemos dirigidos cortos, realizado vídeos corporativos, entrevistas, contenido web… hemos tenido que hacer muchas veces de “hombre orquesta”.
En mi trayectoria como realizadora y técnica audiovisual he pasado por rodajes de todos los presupuestos, largos, cortos, publis, piezas de comunicación, vídeos corporativos…
Como realizadora, me he visto escribiendo copy o el guion, dibujando garabatos para un storyboard, juntar el vestuario, localizar y amañar la localización para aprovechar todo el diseño de producción posible mientras diriges la pieza, preparar el catering, colocar las luces y la cámara, a veces operarla.
Todo el equipo humano que hayas conseguido reunir con tu limitado y, a veces, inexistente presupuesto va a venir a preguntarte constantemente todas y cada una de las decisiones que haya que tomar para rodar el plano.
Y así 10, 25 o 37 veces.
Tantas como planos hayas decidido.
Y luego empieza el montaje, que, si no lo haces tú, lo diriges.
Como lo hagas tú…
Y eso te obliga a aprender un poco de todo.
Lo extraordinario del equipo
El trabajo en equipo tiene algo extraordinario.
El director de arte, vestuario, fotografía, el montador… cada jefe de departamento interpreta lo que tú le cuentas de la película, lo suma a su propia interpretación del guion, filtrándolo por su propia creatividad.
Y eso enriquece el proyecto.
Pero también la idea se transforma.
Puede mejorar.
Puede descubrir caminos que tú no habías imaginado.
Pero también puede alejarse de aquella imagen inicial que tenías en la cabeza.
Y ahí es donde, para mí, las nuevas herramientas de inteligencia artificial abren un nuevo mundo de posibilidades fascinantes.
Un equipo entero dentro de las herramientas
Por primera vez, el escritor realizador puede enfrentarse prácticamente solo a todo el proceso de creación visual con total control creativo; con un grado de control sobre la idea original que antes era muy difícil conseguir sin una estructura de producción importante.
E incluso con ella.
El “equipo” es el modelo que utilizas y la dirección se ejerce mediante prompting.
Tú sigues teniendo que decidir qué quieres contar.
Cómo quieres verlo.
Qué funciona.
Qué no.
Qué conservar.
Qué eliminar.
Y cuál es el camino más corto para llegar hasta ello.
El arte radica en saber emitir la orden de la manera más operativa para poder conservar la continuidad.
Porque también en las grandes producciones ocurre algo curioso: muchos de esos planos inolvidables del cine contienen un punto de serendipia difícil de explicar.
Se dan las circunstancias justas en el momento preciso mientras la cámara está grabando.
Una luz que se cuela.
Un gesto que se escapa.
Un movimiento imprevisto.
Un error que, de repente, mejora lo que estaba previsto.
Y trabajando con inteligencia artificial he descubierto algo que me ha conectado con eso.
«Pero ¿por qué ha hecho esto?»
El modelo también introduce algo propio en el proceso.
A veces hace cosas desesperantes.
Interpretaciones que no has pedido, errores, deformaciones, resultados que te hacen pensar:
«Pero ¿por qué ha hecho esto?»
Lo que solemos meter en ese enorme cajón que llamamos “alucinaciones” o desviaciones del modelo es, normalmente, algo que quieres corregir inmediatamente.
Pero, de vez en cuando, ocurre justo lo contrario.
El modelo genera algo que no estaba en tu cabeza y que, sin embargo, abre una posibilidad que no habías visto.
Una posición de cámara.
La posición de un personaje.
Le cambia las orejas a tu bicho.
El color del pelo a tu personaje.
Y entonces vuelves a hacer exactamente lo que harías trabajando con otra persona: decides si esa aportación mejora tu idea, la incorporas, la modificas o la descartas.
Para mí, ahí aparece una nueva forma de creación, de cooperación si quieres.
Gracias a la herramienta se amplía exponencialmente el espacio en el que un creador puede experimentar.
Para quienes escribimos y realizamos, y hemos pasado años intentando convertir en imágenes cosas para las que muchas veces no había presupuesto, medios o equipo suficiente, se inaugura una era de libertad creativa que antes no existía.
¿Cómo hice el tráiler de La profecía de Gaia?
Bueno, pues igual que cuando tienes que hacer cualquier otro relato audiovisual: corto, meme o lo que sea.
Primero escribes o esbozas un guion.
Luego lo traduces en planos y bajas al papel lo que tan naturalmente visualizas con el ojo de tu mente:
Plano a plano, dibujas las viñetas del storyboard. No hace falta que sea un cómic perfecto; repito: yo no sé dibujar.
Y, ahora, ¿cómo se empieza?
Hay que «rodar los planos».
Como la pieza en cuestión es en dibujos animados, hay que conseguir los dibujos. Yo no sé dibujar ni tengo ni quiero a un ilustrador que me haga los dibujos, pero hay herramientas que dibujan bien, sólo tienes que saber identificar el estilo que quieres y darle las instrucciones para que tu personaje aparezca…
Yo, la primera vez que vi la cara de Kiso se me cortó la respiración.
Sí, esa era mi Kiso.
No sé cómo la hubiera dibujado un humano, pero estoy segura de que se hubiera separado mucho de lo que mi Chatito me había producido.
Pensando, comprendí que lo primero que tenía que hacer era concebir a los personajes que salían en los planos de mi «corto», luego los pondríamos en acción.
De Freepik a Magnific
Hubo un tira y afloja entre qué modelos de generación de imágenes usar. Probé con distintas plataformas: Midjourney, Leonardo, pero me quedé en Freepik.
A modo de anécdota, para que veáis lo rápido que se mueve esto, a lo largo del desarrollo de la pieza, que fue de unas 5 semanas, cuando empecé, la plataforma se llamaba Freepik y, cuando terminé, Magnific.
Intenté dibujar, producir los personajes y los planos del storyboard, pero obtenía versiones bastante bizarras que, además…
¡costaban créditos!
Es decir, pasta.
La suscripción al modelo otorga unos créditos que, a medida que vas iterando, se van consumiendo.
Cada vez que el modelo te devuelve una cosa que no tiene nada que ver con lo que has pedido y la tienes que volver a solicitar, se van gastando los créditos…
…yo me di cuenta cuando el circulito que rodeaba la foto de mi usuario, se puso rojo, y yo: ¿esto qué será?…
Por supuesto, sí, puedes ir comprando. Ahí está el negocio.
Hasta que me dije:
A ver ChatGPT…
…que no me cuesta (bueno, tengo la suscripción al PRO).
Y cuál fue mi sorpresa.
Mi chatito dibuja que es un primor.
Empecé a trabajar cada plano desde la generación de imágenes de ChatGPT: describir, corregir, modificar composición, cambiar elementos, volver atrás, insistir en la continuidad de los personajes…
Y poco a poco apareció un flujo de trabajo bastante claro.
ChatGPT → Seedance 2.0 → CapCut
El proceso terminó siendo:
1. Crear y definir el plano en ChatGPT.
2. Pedirle el prompt a ChatGPT porque él se entiende mejor con las máquinas que yo. En realidad, me lo enseñaron en el curso: Tú le pides a ChatGPT en tu idioma y él te devuelve un prompt escrito con el protocolo que mejor entiende el modelo que vas a usar, se lo indicas, claro: Prompt para Seedance.2, por ejemplo.
3. Animarlo en Seedance 2.0.
4. Montarlo y terminarlo en CapCut.
Parece sencillo escrito así.
No lo fue.
Con el vídeo generativo descubrí pronto que, al menos en ese momento, cuanto más pedía dentro de un plano, más posibilidades había de que algo se desviara.
Lo ideal es trabajar mucho en el prompt y que lo que quieres salga a la primera porque yo cada vez que iteraba, se me desviaba.
Un poco como cuando ruedas, la verdad, la primera toma suele ser la buena.
Así que opté por algo bastante cinematográfico, pero técnicamente prudente: movimientos de cámara discretos, muchas veces cámara fija, y personajes con movimientos muy comedidos.
Prefería un plano sencillo que mantuviera la coherencia del personaje a uno espectacular en el que, de repente, alguien cambiara el color de ojos, la ropa, de anatomía o directamente de especie.
Y crédito va, crédito viene…

Darle una cara a Kiso
Una de las partes más emocionantes fue construir visualmente a Kiso.
Kiso llevaba años existiendo en mis libros y en mi cabeza.
De manera orgánica y etérea, tal y como es la imaginación, yo sabía cómo era.
Sabía cómo se movía.
Sabía cómo miraba.
Sabía qué carácter tenía.
Pero una cosa es describir un personaje y otra muy distinta, verlo aparecer delante de ti.
Para construir su imagen partí de una fotografía de mis dos hijas combinada con la descripción física y emocional del personaje que llevaba años escrita en las novelas.
Y apareció Kiso.
Se me paró el corazón. Era ella.
Y entonces Kiso habló
La voz de Kiso en el tráiler la grabó mi hija Asia, cuando tenía once años.
Eso añadió otra capa extraña y preciosa al proceso.
Un personaje inventado muchos años antes, construido poco a poco a través de la escritura, inspirado visualmente en mis hijas y, finalmente, interpretado por una de ellas.
Hay proyectos que terminan acumulando vida real entre sus capas de ficción.
Este es uno de ellos.
La historia también sigue creciendo
Mientras trabajaba en el tráiler seguía ocurriendo algo más importante: la historia continuaba evolucionando.
La profecía de Gaia es la primera entrega de Las fabulosas aventuras de Kiso Maravillas.
Cuenta el origen de Aqua, el planeta que antes fue Terra, y reconstruye la historia, los linajes y los acontecimientos que explican el mundo que Kiso ha heredado.
Pero Kiso continúa después.
Actualmente estoy escribiendo la segunda entrega de la serie y eso hace que continuamente vuelva hacia atrás y mire la primera novela desde otro lugar.
Los personajes adquieren nuevas capas.
Algunas cosas que parecían pequeñas se vuelven importantes.
Aparecen conexiones.
El universo crece.
Y, mientras escribo hacia delante, también entiendo mejor lo que ya había escrito detrás.
Ese proceso literario y el proceso audiovisual se han ido alimentando mutuamente.
Un tráiler terminado en junio de 2026
Terminé este tráiler en junio de 2026.
Y me parece importante decirlo porque, en un entorno tecnológico que evoluciona a esta velocidad, la fecha forma parte de la pieza.
Este tráiler es también una fotografía de lo que estas herramientas permitían hacer en ese momento.
Estoy convencida de que dentro de unos meses podré subir este mismo tráiler a un modelo de generación de vídeo y decir simplemente:
«Mejóralo».
Y hará cosas que hoy todavía no puede hacer, o se podría con mucha destreza, tiempo y créditos.
Como cuando en Photoshop te pasabas 4 horas quitando un fondo y, ahora, en un clic desaparece.
Estamos asistiendo a la evolución vertiginosa de este campo.
Hoy nos maravillamos ante la capacidad técnica de los modelos, pero también veremos cuáles de los productos de este momento, envejecen bien en el tiempo y cuáles, nos resultan rudimentarios.
Lo importante sigue ocurriendo antes de pulsar “Generate”
Después de todo este proceso, quizá esta sea mi conclusión principal.
Las herramientas son poderosísimas.
Cada vez lo serán más.
Pero necesitan guía.
Hay que imaginar.
Hay que decidir qué historia quieres contar.
Hay que construir personajes.
Hay que establecer reglas para un mundo.
Hay que selecionar un plano y no otro.
Hay que reconocer cuándo una imagen funciona.
Hay que saber cuándo la máquina se ha equivocado.
Y también cuándo se ha equivocado maravillosamente.
La herramienta puede proponerte cientos de posibilidades.
Pero alguien tiene que elegir.
Alguien tiene que dirigir.
Para mí, ahí hay mucho espacio creativo.
Y también ahí está la libertad que más me interesa.
La posibilidad de que un escritor que piensa en imágenes pueda empezar a convertir en audiovisual un universo que, hasta ahora, solo existía dentro de su cabeza.
La profecía de Gaia se encuentra actualmente en desarrollo como proyecto de largometraje de animación y estoy buscando socios de producción, coproducción y financiación interesados en acompañar a Kiso en ese salto al audiovisual.
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